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Entre la burocracia y el abandono: ¿Dónde están los 16.000 millones para los CAPS en La Guajira?

Ruth Trinidad Mendoza / Corresponsalías Populares15-03-26

Entre promesas y obras detenidas, comunidades de La Guajira como Guayacanal esperan una atención médica que no llega

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Estado actual de la obra después de la demolición del centro de salud de Guayacanal, La Guajira

Cuando el Gobierno Nacional presentó su ambicioso plan de fortalecimiento de la Atención Primaria en Salud (APS) en Colombia, los Centros de Atención Primaria en Salud —mejor conocidos como CAPS— se anunciaron como la “puerta de entrada al sistema de salud” en zonas rurales y dispersas, una apuesta para acercar servicios básicos a quienes más lo necesitan. 
Pero a casi dos años de este anuncio, el sueño de salud digna para miles de comunidades enfrenta incertidumbres, denuncias de inversión mal ejecutada y casos —como en Guayacanal, zona rural del municipio de San Juan del Cesar en La Guajira— que ponen sobre la mesa la brecha entre las promesas y la realidad.


 ¿Qué son los CAPS y por qué son clave?
Los CAPS hacen parte de un modelo diseñado para ofrecer atención preventiva, consultas básicas, promoción de la salud, programas materno-infantiles y seguimiento territorial. Se trata del primer contacto de la comunidad con los servicios sanitarios y, en teoría, de la pieza básica para garantizar acceso oportuno, seguro y continuo. 
En departamentos como La Guajira, con territorios extensos y comunidades dispersas, la expectativa de contar con estos centros fue especialmente alta. 


El caso local: Guayacanal, Villa del Río y Veracruz
En el corregimiento de Guayacanal, en el municipio de San Juan del Cesar, la ilusión por un CAPS moderno y funcional se transformó en frustración. La obra que prometía sustituir al antiguo puesto de salud apenas registra avance según líderes comunales no supera el 1 % y, desde noviembre pasado, no hay presencia de la constructora en el terreno.
Federico Aurelio Núñez, presidente de la Junta de Acción Comunal, relata que, tras la demolición de la infraestructura previa, lo que queda hoy es “una base de cemento y hierro expuesto al sol”, mientras la atención médica se brinda en un espacio provisional inadecuado. “Parece que fue peor la cura que el mal”, afirma una habitante.


La comunidad, angustiads por la falta de progreso y sin una explicación clara de las autoridades, exige respuestas y soluciones. Este caso se replica en otros puntos del departamento, donde las obras están detenidas o apenas iniciadas.


Millonaria inversión y obras detenidas
El plan en La Guajira contemplaba la construcción de 25 CAPS en 10 municipios con una inversión superior a 82.000 millones de pesos, con el objetivo de beneficiar a más de 394.000 personas. 
Sin embargo, el Ministerio de Salud y Protección Social informó recientemente que no prorrogó el contrato interadministrativo con la entidad encargada ENTerritorio S.A. luego de identificar incumplimientos y retrasos sustanciales en la ejecución de las obras. Por esta razón, el Ministerio terminó la relación contractual el 14 de noviembre de 2025, sancionó a la empresa y solicitó la devolución de recursos girados a la fiducia. 
A pesar de estas decisiones administrativas, críticos políticos y expertos han denunciado que alrededor de 16.000 millones de pesos girados para la ejecución del proyecto podrían no haberse traducido en infraestructura útil y que varios puntos presentan estructuras sin terminar. 


Entre la política y la realidad social
Los CAPS no son solo obras civiles: constituyen un componente esencial de la reforma de salud del país, diseñada para garantizar atención médica básica y preventiva sin mayores barreras geográficas o económicas. Su fracaso o avance insuficiente puede afectar la percepción y la efectividad de esta transformación estructural, especialmente en regiones con brechas históricas en servicios públicos. 
En departamentos como La Guajira, la implementación de los CAPS se pensó también con enfoque intercultural e integración de saberes ancestrales, especialmente en comunidades indígenas y afrodescendientes. 


Mientras políticos debaten cifras y sanciones, las comunidades esperan atención médica digna. Familias con niños pequeños, adultos mayores y mujeres embarazadas siguen usando espacios improvisados para consultas y controles básicos. Para muchos, lo vivido en Guayacanal y otras zonas es un recordatorio de cómo un proyecto de salud público puede transformarse en símbolo de promesas incumplidas.


¿Qué sigue?
La historia de los CAPS en La Guajira plantea preguntas para toda Colombia:


•¿Cómo garantizar que los recursos lleguen realmente a servicios que transformen la vida de las comunidades?
•¿Qué mecanismos de supervisión y control son necesarios para evitar desperdicio de inversión pública?
•¿Qué pasa con los miles de personas que debían beneficiarse de estos centros?
La reforma de salud sigue en marcha, pero los desafíos de su implementación en territorios como La Guajira evidencian que la salud pública no solo se construye con contratos y textos normativos, sino con hechos para la gente que los necesita en su día a día.                    

 

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