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Max Resource: “sólo exploramos”
Transición energética global e incertidumbre local en La Guajira por el cobre

Ruth Trinidad Mendoza /Corresponsalías Populares La Guajira  22-05-26

Mientras el mundo acelera su carrera hacia energías limpias y tecnologías que demandan más cobre, en la Serranía del Perijá una pregunta comienza a abrirse paso entre comunidades, autoridades y empresas: ¿qué significaría para el sur de La Guajira convivir con uno de los minerales considerados clave para el futuro energético global?  Max Resource ya está explorando.

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Infografía.

El mineral más codiciado del planeta llega a una tierra sedienta


Las montañas del sur de La Guajira han sido históricamente sinónimo de agua, agricultura, ganadería y culturas que aprendieron a convivir con las dificultades de un territorio golpeado por el abandono estatal. Allí, entre Villanueva, Urumita y las estribaciones de la Serranía del Perijá, donde nacen fuentes hídricas que alimentan comunidades enteras, otra palabra comienza a aparecer con mayor frecuencia: cobre.


No es un tema menor. Mientras países y empresas aceleran estrategias para disminuir emisiones contaminantes y avanzar hacia la llamada transición energética, el cobre emerge como uno de los minerales más codiciados del planeta. Vehículos eléctricos, redes de transmisión, energía eólica, paneles solares, inteligencia artificial y centros de datos dependen, en buena medida, de este recurso.


La discusión mundial parece lejana a las comunidades rurales del sur de La Guajira. Sin embargo, el territorio ya empezó a ser observado bajo esa nueva lógica.


La empresa Max Resource confirmó recientemente que continúa adelantando procesos de exploración minera (Proyecto Sierra Azul) en la Serranía del Perijá, aunque insiste en que aún no existen actividades de explotación y que determinar la viabilidad de un proyecto podría tardar décadas. 
“Encontrar recursos viables de cobre puede tomar muchos años. Estamos hablando de procesos que requieren estudios geológicos, análisis técnicos y construcción de relaciones con comunidades”, explicó Marvin Mosquera, CEO y representante de la compañía, durante una entrevista concedida a Viva FM.


Pero más allá del discurso técnico, la exploración ha comenzado a abrir interrogantes profundas sobre ambiente, desarrollo y territorio. Para muchos habitantes del sur del departamento, la preocupación principal tiene nombre propio: el agua.


La historia minera en distintas regiones del mundo dejó cicatrices asociadas con contaminación ambiental, afectaciones a fuentes hídricas y conflictos sociales. Por eso, cualquier conversación sobre minería suele activar alarmas inmediatas.


La empresa sostiene que actualmente no desarrolla actividades que impliquen vertimientos ni aprovechamientos forestales y asegura que tampoco posee permisos para realizar descargas sobre cuerpos de agua o tala de árboles. Según Mosquera, la etapa actual corresponde únicamente a “exploración inicial y relacionamiento social”.


Sin embargo, las dudas permanecen.
Porque detrás de cualquier proyecto extractivo existe una tensión inevitable: cómo equilibrar la protección ambiental con las oportunidades económicas que prometen los recursos minerales.
La respuesta aún está lejos de construirse.


El cobre que necesita el mundo


El interés creciente por el cobre no ocurre por casualidad. Las proyecciones internacionales indican que el consumo mundial podría duplicarse hacia 2050 debido al aumento en tecnologías limpias y nuevos sistemas energéticos.


Para reducir emisiones contaminantes, el mundo necesita más minerales.
Y para obtener esos minerales, muchas regiones deberán enfrentar nuevas discusiones sobre explotación de recursos naturales.


La Serranía del Perijá aparece entonces en medio de un debate global que apenas comienza a aterrizar localmente. Existe cobre, reconocen desde la exploración.


Pero una realidad técnica suele perderse entre rumores y expectativas: encontrar cobre no significa automáticamente encontrar una mina viable. La cantidad, calidad, profundidad, costos y condiciones ambientales determinarán si algún día existe o no un proyecto económicamente sostenible.


Ese proceso podría tomar entre 15 y 20 años adicionales de estudios o incluso más.
Durante años, distintas comunidades del país han aprendido a mirar con cautela las promesas asociadas al desarrollo extractivo. 


El futuro aún no está escrito


Debajo de las montañas del Perijá podría existir uno de los minerales más demandados para el futuro energético mundial.
Pero sobre la superficie permanece una conversación más compleja. No se trata únicamente del cobre. Tampoco exclusivamente de minería. La verdadera discusión parece girar alrededor del modelo de desarrollo que desean construir las comunidades del sur de La Guajira para las próximas décadas.


Entre necesidades económicas, protección ambiental y transformaciones globales, el territorio enfrenta preguntas para las cuales todavía no existen respuestas definitivas.


Y bajo la montaña, según los estudios iniciales, permanece un recurso cuya historia apenas comienza a escribirse.

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